Después de la ola, la arena de la orilla se presenta fría.
Me siento como si hubiera vuelto de la guerra, nadie alrededor mío lo sabe. Por eso me sorprendo, acostumbrada a defenderme con uñas y dientes de las ambiciones de los otros (y a pesar que de alguna manera me siento triunfadora, quedé agotada).
Bueno, ya está. Comienza un nuevo año (el año comienza en marzo según el horroróscopo argentino, enero y febrero todos de vacaciones, lo que pueden y los que no).
A mirar para adelante que se me viene un tiempo completamente distinto al pasado y no quiero que me agarre desprevenida.